El cambio climático

El clima ha ejercido desde siempre una gran influencia en la fauna, la flora, el agua, los cultivos, la manera de ser y la cultura. El cambio climático es pues, el efecto provocado por la emisión humana de gases nocivos contra la capa de ozono, tales como el CH4, el N2O, los CFC, el CO2 y el óxido nitroso entre otros; los cuales le producen una serie de perjuicios que serán los causantes del aumento de temperaturas entre 1,5ºC y 4,5ºC al final del siglo XXI, y del llamado ecocidio en general. 

 Las causas de las emisiones de gases nocivos a la atmósfera por parte del ser humano _0021.jpgson, fundamentalmente, el continuo crecimiento de la utilización de los combustibles orgánicos; la deforestación; la desecación de las zonas húmedas y ciertas prácticas agrícolas; la expulsión de gases de las fábricas, de CFC contenidos en productos de higiene… La reacción en el medio ambiente es, por supuesto, nefasta. Produce el ecocidio, es decir, la destrucción del medio ambiente.

 Además de la destrucción progresiva de la capa de ozono y de lo que por supuesto, conlleva, como las lluvias ácidas, el aumento de tumores en la dermis, entre otros; podemos concluir en un plazo corto de tiempo el cambio climático.  

El cambio climático nos provocará un aumento de las temperaturas a finales del siglo XXI entre 1,5-4,5ºC. Las personas de anciana edad sufrirán hipertensión y taquicardia, entre otras enfermedades que podrán provocarles la muerte en un caso de calor asfixiante como el que ocurre en estos últimos veranos; o hipotermia en un frígido invierno.

La flora también ozito.jpgse verá afectada por esta situación, ya que el cambio repentino de temperaturas hará que sus estados de flor, de fruto o cualquier otro propio de un vegetal pueda alterarse, por ejemplo producir heladas con tal mala suerte de echar a perder la cosecha, muerte de las flores por no soportar las bajas temperaturas a las que la planta se ve sometida; lluvias repentinas con iguales repercusiones…

Los animales también se verán afectados, pues sus estados de hibernación quedarán aquejados, ya que se alterarán y empezarán en un tiempo que ellos sienten que es óptimo pero que al acabarse este período pueden verse sometidos a temperaturas a los que no están acostumbrados, podrían morirse y, en el mejor de los casos, podrían quedar algo extrañados por el clima y desorientarse. 

gfd.gifObviamente para frenar esta situación deberíamos tener en cuenta una serie de pasos a seguir como son: desechar sustancias peligrosas y, por supuesto, no usarlas; proteger la capa de ozono eliminando clorocarbonos y fluorocarbonos (CFC); establecer una serie de normas sobre la calidad del aire; acordar internacionalmente el uso de la energía solar, sustituir la mezcla de carbón y petróleo, restringir la emisión de gases invernadero, reforestar los bosques; y sobretodo tomar medidas gubernamentales para el aprovechamiento del suelo, el uso de fuentes de energía distintas…

En algunos casos constaría en dar un paso hacia atrás, pero en otros divulgaría una serie de ideas para el avance mediante la utilización de otros productos o energías.  Para intentar que esto se solucione, el gobierno podría hacer campañas, por ejemplo energia-eolica.jpgtelevisivas o radiofónicas para promover el uso de nuevas energías. Podrían establecer también una hora en las aulas en las que se concienciase al alumnado de los efectos y las causas de dicho problema.

 La sociedad sabe cuál es el problema, pero muy pocos saben cuáles son las consecuencias. Por esa misma regla de tres, debemos concienciarnos con publicidad agresiva si es necesario, para darnos cuenta del problema que esto suscita. Es importante saber que es una cadena alimenticia: sin fauna ni flora no viviríamos. La sociedad actual es bastante conformista.   

escanear0006.jpgEl gobierno es pues, la pieza fundamental para establecer las bases contra el calentamiento global. La movilización es importante y para conseguirlo, debemos educar desde la infancia, no sólo estudiar el pasado en la clase de historia, no sólo aprender qué es lo que nos rodea, sino también hacer un aula “hacia el futuro” y que vaya más allá.

Deberíamos frenar el problema que tienen los niños que se crían dentro de una sociedad consumista y despreocupada, pues será mejor el remedio que la enfermedad para un plazo de tiempo tan estrecho.  

 Ya es hora de tener en mente el futuro, no sólo el nuestro, sino también el de nuestros hijos.